Recordando a Alfredo Sadel El tenor favorito de Venezuela

Por ÓSCAR BOTERO FRANCO *

El próximo 28 de junio se conmemora el 29 aniversario del fallecimiento del gran tenor venezolano ALFREDO SADEL, destacada figura del mundo de la canción, tanto en el campo lírico como en el popular.

El 30 de junio de ese 1989, dos días después de haberse producido el deceso de quien fuera uno de los grandes de la canción en el siglo pasado, escribí para Discos Victoria de Medellín, disquera que publicó en su momento un sinnúmero de discos extensos (long play) del gran Alfredo Sadel, la siguiente nota:

“Cuatro días después de cumplirse el 54 aniversario de la muerte de Carlos Gardel, fallece en Caracas uno de sus más grandes admiradores: Alfredo Sadel. A los 59 años de edad y después de soportar una cruel dolencia, Alfredo Sadel dejó los escenarios terrenales, donde un público conocedor de su arte admirable, le tributó sinceras ovaciones, muchas veces de pie y hasta agitando pañuelos blancos.

La carrera artística de Alfredo Sadel estuvo pletórica de triunfos y emociones, aunque desafortunadamente también hubo momentos apremiantes y difíciles, que el artista supo sortear con paciencia y resignación. Alfredo Sadel era un enamorado de su vida, de su familia, de su arte y de ese público que lo llevó por la senda del triunfo, gracias a su privilegiada voz.

En Colombia, Alfredo Sadel dejó gratos recuerdos, pues muchas veces recorrió los principales escenarios de sus ciudades. Aun resuenan en nuestros oídos aquellos aplausos brindados durante una de sus presentaciones en Medellín, donde después de interpretar 25 temas en un inolvidable concierto, el público lo premió con una ovación que duró no sé cuántos minutos y que para el artista fue lo máximo.

Discos Victoria, disquera que ha publicado en Colombia doce discos extensos de quien en vida fuera considerado como el mejor tenor latinoamericano y uno de los mejores a nivel mundial, había colocado en el mercado nacional del disco, solo dos días antes de su lamentable deceso, un lujoso álbum triple titulado “Álbum de Oro”, donde se recogían 36 temas de los más populares de Sadel, tales como: “Madrigal”, “Ansiedad”, “Camino  verde”, “Di”, “Perdón”, “Tomo y obligo”, “Caminito”, “El guarapo”, “Granada”, etc.

Este álbum se había concebido desde agosto de 1987, pero sólo en marzo de este año (1989) tuvo su aprobación y por fin salió a la luz pública el 26 de junio, dos días antes de que el recordado e inolvidable artista entregara su alma al Todo Poderoso. Extraña coincidencia. Cuando hicimos la selección de algunos de sus temas y cuando escribimos las notas que allí aparecen, no pasó por nuestra imaginación este fatal desenlace de la vida de Sadel. Pero la muerte llega en cualquier momento, con esa insensibilidad que la caracteriza.

Alfredo Sadel ha muerto para el mundo, pero en los corazones de sus incontables admiradores sigue vivo. Su señorial presencia no se borrará de la retina de quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo personalmente y su voz seguirá acompañándonos a través de las incontables grabaciones que realizó para diferentes casas disqueras.

Manuel Alfredo Sánchez Luna, ese caraqueño que llegara al mundo el 22 de febrero de 1930, pero que con el tiempo recorriera casi medio mundo llevando un mensaje musical, ya no estará con nosotros. El 28 de junio de 1989 será una fecha luctuosa en el calendario artístico.

Atrás ha quedado el día de su matrimonio con Rosita Rodríguez; los días en que nacieron sus tres hijos; aquellas películas que hiciera al lado de María Victoria, Rosita Quintana, Evangelina Elizondo y Miguel Aceves; sus actuaciones con Marta Pérez en el “Carnegie Hall”; sus giras por España, Rusia, Austria, Italia, Suiza, Alemania, Francia, Canadá, Estados Unidos, México, Cuba, Colombia, Argentina, Perú y Venezuela; sus ideales, su disciplina y su inconmensurable amor por Latinoamérica y su linda música.

Sobre la tumba de Sadel nos inclinamos con respeto, musitando una oración y dejando caer sobre el frío mármol una lágrima y una flor. ¡Paz den su tumba!”

Hasta aquí, el artículo citado, el cual se complementa con este otro, escrito en septiembre de 1987 para Discos Victoria de Medellín:

“Alfredo Sadel, el más grande tenor latinoamericano, guarda en su mente muchas fechas de grata recordación, ya que en su triunfal carrera artística ha recibido la ovación y el reconocimiento de los públicos más exigentes y entendidos del mundo entero.

Pero sin lugar a dudas, hay una fecha y una ciudad que Alfredo Sadel recordará toda su vida: Medellín (Colombia), martes 25 de agosto de 1987.

El conflicto entre Colombia y Venezuela por el diferendo limítrofe absorbía la atención de todo el mundo, cada quien, aquí o allá, expresaba sus puntos de vista y realmente el clima era de tensión.

Sin embargo, Alfredo Sadel, un venezolano que es embajador artístico de su país, programa una actuación en la segunda ciudad colombiana más importante, “la bella villa” de Medellín.

Pero al salir al escenario del “Teatro Universidad de Medellín”, ese martes 25 de agosto de 1987, a las 9 de la noche, Alfredo Sadel recibió una de las sorpresas más grandes de su vida: más de 1.700 personas le brindaron la más calurosa de las ovaciones. El público antioqueño copó la capacidad total del teatro, dando así una muestra más de su entrañable admiración por Sadel y demostrando en forma nítida su cultura, su amor por la música bien interpretada y su hermandad hacia Venezuela.

El artista visiblemente emocionado, después de interpretar su primer tema en aquel inolvidable recital, dijo: “Gracias…, gracias por haber venido y estas son las gracias más sentidas y más sinceras…”. Más tarde añadiría: “…porque esta presencia de ustedes esta noche, tiene un significado extraordinario”.

El querido público antioqueño hizo sentir a Sadel como en su propia casa, ya que la música borra fronteras, aleja odios y olvida rencores. Por eso afirmamos que para el artista venezolano esa noche fue inolvidable, tanto, que embargado por la emoción cantó dos temas colombianísimos: “Lágrimas” del maestro Álvaro Dalmar y “Antioqueñita”, el bambuco de Agudelo y Franco.”

Con estas notas, hemos querido recordar al gran ALFREDO SADEL.

*Periodista e Investigador musical

Medellín, mayo 3 de 2018

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