Mirlas que cantan y cisnes que vuelan

Por ÓSCAR BOTERO FRANCO *

Para quienes disfrutamos de las lindas canciones del ayer, hay un tema que despierta interés y hasta ha sido motivo de polémicas. Que si las mirlas cantan y que si los cisnes vuelan. La respuesta para ambos casos ha sido tajante: NO.

Cuando el abogado Jesús María Trespalacios Madrid, más conocido como “El Chino”, orgullosamente colombiano (de Sopetrán, Antioquia) y autor de esa bella canción titulada “Las mirlas”, dijo que: “Cantan las mirlas por la mañana…”, era porque él posiblemente ya sabía, conocía o había investigado el asunto y que no era una simple “licencia poética”. Se ha dicho muchas veces que este bello ejemplar, hembra, no canta, pero que el macho sí lo hace, motivo por el cual algunos intérpretes han cambiado el nombre a la canción, llamándola “Los mirlos”. Ojo, no estoy entrando en otro asunto también muy polémico y controvertido y es el relacionado con el autor y la nacionalidad de ese tema musical, ya que ha sido atribuido a muchos personajes.

Lo que he podido investigar, es que las mirlas SÍ cantan y la OpEPA (Organización para la Educación y Protección Ambiental) así lo dice:

“En las madrugadas, cuando aún está oscuro y la noche apenas está cediendo el paso al día, se escuchan trinos y cantos aflautados, de maravillosa belleza, Este concierto dura solo 15 minutos y no se vuelve a repetir en todo el día. Lo que pocos creen es que sean las mirlas las que entonan esas melodías. Pues los sonidos que escuchamos de las mirlas en horas donde es fácil observarlas, son chillidos y graznidos poco musicales”.

Esta definición, repito de la OpEPA, está muy acorde con lo que escribió el poeta, ya sea Trespalacios Madrid o cualquier otro, si tenemos en cuenta que la paternidad de este bambuco la reclaman varias personas: “Cantan las mirlas por la mañana, su alegre canto al rayar el día…” o en inglés: “The black birds the early morn sing their lively songs at day break…”.

Por lo anterior, podemos decir con convicción que: LAS MIRLAS SI CANTAN.

Otro asunto es el relacionado con el poeta venezolano Ramón Carrasco, cuando escribió en 1935 “Los cisnes”, convertida musicalmente en una bella danza. El poeta dice textualmente: “En una mañana de mayo por cierto, arriba de un árbol estaban los dos…” y por ejemplo, el investigador musical, señor Jaime Rico Salazar, hace este comentario al respecto: “…pero nunca me he podido imaginar a los cisnes en la copa de un árbol…”. Otros autores también lo han afirmado así, es decir, que es imposible que los cisnes vuelen y que puedan alcanzar altura hasta posarse en la copa de un árbol, pero lo que desconocen es esto que hemos investigado:

“A pesar de su gran peso, los cisnes vuelan muy bien. Sus alas levantan un peso cuatro veces mayor del que, en comparación, levantan las de la gaviota argéntea o los de la corneja, por lo que tienen que batir sus alas muy rápidamente para poderse mantener en el aire. Los cisnes vuelan a una altitud de casi 6.000 pies. Cuando vuelan en formación en V pueden alcanzar una velocidad de hasta 100 millas por hora”.

O sea, que según esta explicación, LOS CISNES SÍ VUELAN.

Valga la pena agregar que “Las mirlas” fueron  musicalizadas por el maestro Clímaco Vergara, bogotano, pero que vivió y murió en Medellín. Este bambuco se conoció en Yucatán,  México, como “Los mirlos”, siendo interpretado entre otros, por el Trío Tamaulipeco de los Hermanos Samperio y por el Trío Guayacán. Javier Solís también lo grabó pero la disquera lo atribuyó al “dominio público”. De todas formas, importantes figuras de la canción, tanto colombianas (Dueto de Antaño) como extranjeras (Alfredo Sadel), lo incluyeron en sus repertorios.

Sobre “Los cisnes” anotemos que fue grabada por su autor Ramón Carrasco para la RCA Víctor, pero en Colombia se han hecho varias versiones, siendo muy conocida la del dueto de “Garzón y Collazos”, hecha para el “Sello Vergara” de Bogotá posiblemente en la década de los años 50’s.

Medellín, febrero 25 de 2018

*Periodista e Investigador musical

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