Las canciones de diciembre en Colombia

POR HUMBERTO VÉLEZ CORONADO

Especial para Hasta que el Cuerpo Aguante

Sicelejo, Sucre, Colombia. Aquellos diciembres que hoy se evocan con gran nostalgia, han quedados fijos en el tiempo como inigualables; y así los conservan en su memoria, para estas calendas, muchísimas personas a todo lo largo y ancho de nuestro continente indoamericano, que se dedican por estos días a recordarlos con sentimiento y cariño, llegando al extremo de  manifestar que aquellas épocas eran mejores que las actuales, con ese oportunismo tan característico del ser humano, en virtud de que este mes se convierte en la temporada  propicia para que hagamos un alto en el trafago de compromisos y obligaciones que nos abruman, posponiéndolos en buena parte hasta el año que viene.

buitragoComo una especie de tregua acordada tácitamente entre todos, a fin de que nos podamos reunir en paz en el calor del hogar, con la familia y los amigos para celebrar la navidad y el año nuevo, lejos de las afugias inoportunas, que traen las últimas páginas del calendario, acompañados de la presencia insustituible de la música popular y de sus más destacados cultores.

Y si en el presente se recuerdan con alegría y con el mismo ímpetu del lejano ayer, eso se debe a  que el  hilo conductor que unió a varias generaciones, desde la cuna hasta la sepultura, proviene del  poder de convocatoria  de  aquellas canciones y melodías, con que se arrullaron los corazones de abuelos, padres e hijos en décadas pasadas, encargándose el crisol del tiempo, de transmitirlas por la vía de la tradición oral hasta nuestros días con pocas variaciones. Y aunque estas no se produjeron específicamente para festejar la venida del redentor; como un santo y seña, que se repite en  cada anualidad, terminaron por convertirse en los éxitos de obligatoria aceptación para dichas efemérides, sin los cuales, puede decirse que no hay navidad ni llegada del nuevo año. Porque como bien lo dice el musicólogo Orlando Mora: “La música está al lado de la vida; lleva su pulso y su ritmo, de allí su fuerza y su frenesí; y también su resistencia a las calificaciones y elaboraciones.”

Entre esas canciones, se destacan a grandes rasgos: el botecito, un tema norteamericano en la voz de Tito Guizar, que se difundía por la CBS para toda la América Latina, un corrido llamado 14 de diciembre que traspasó las fronteras aztecas hasta nuestros lares y el porro Linda Mujer del tumaqueño Nano Rodrigo, a quien apodaban el zorzal del pacifico, acompañado de su orquesta, que estaba a la par de las de Xavier Cugat y Eric Madriguera, pero que nunca tocó en su patria; temas que se dieron a conocer antes de la segunda guerra mundial.

Estos números causaron furor por esos años y representaban el repertorio obligados en los hogares latinoamericanos. Lo mismo sucedió  con el porro el ventarrón de la autoría del colombiano Alfonso Haya, grabado en Chile por la orquesta de Porfirio Díaz, que pasó a la historia como el primer aire tropical llevado al acetato en el Cono Sur. En cuanto a Colombia se refiere, en 1945 la lista se amplió enormemente, al empezar Toño Fuentes a prensar  sus propios discos en la ciudad de Cartagena, su tierra natal, que a la sazón había descubierto una mina de oro con las interpretaciones de Guillermo Buitrago. En especial La víspera de año nuevo de Tobías Enrique Pumarejo, El Año viejo de Crescencio Salcedo, que en junto con Mi cafetal del mismo autor, el gallo tuerto de José Barros, y brisa de diciembre, el éxito de Tony Zúñiga, constituyen los más sonados de todos los tiempos en nuestro país.

De Argentina nos llegó El yo-yo interpretado por Matilde Díaz y Bob Toledo, que Lucho Bermúdez grabó  con la RCA Víctor, junto con sesenta producciones más, cuando viajó por primera vez al país austral en compañía de su esposa y cantante en 1946, a cumplir un contrato de seis meses de duración, con una orquesta integrada por músicos gauchos, recogidos para tal efecto, a  quienes de paso les enseñó a tocar el porro y la cumbia.  Lo mismo aconteció con los temas Toño Miranda en el  Valle y Yo bailo vallenato, ambos de la inspiración del Jilguero de Ciénaga, entre otros muchos, que fueron interpretados por las voces del dúo Fortich y Valencia, En este caso, le correspondió igualmente a ellos, el turno de viajar a Buenos Aires, un año después, requeridos con idéntico propósito por la misma casa disquera, que enfrascada en una competencia feroz con su rival la Odeón argentina, buscaba vincular a su sello, el mayor número de intérpretes de aires tropicales del caribe colombiano. De Alemania llegaron El barrilito y Cervecinas calientes, unas polkas ejecutadas por Will Glahe y su orquesta, que rápidamente engrosaron la lista de títulos decembrinos. México nos envió Amarga navidad de José Alfredo Jiménez en la voz de Miguel Aceves Mejía.

A Luis Carlos Meyer en 1945 y a Carmencita Pernett en 1952, les correspondió emigrar a Ciudad de México, en busca de mejores horizontes, contando con la buena suerte de ser acogidos por la orquesta de Rafael de Paz con cuyo invaluable concurso, se catapultaron internacionalmente, como los monarcas de la cumbia y el porro, triunfando en  cine, radio y televisión. De allá vinieron sus interpretaciones Micaela, La puerca, Trópico, La Historia, La vallenata, entre otras; Ay cosita linda, Sebastián rómpete el cuero, y que rico amor, etc  y en especial, el villancico de Pacho Galán ven,ven,ven en la voz de la cartagenera,quedando para la posteridad Micaela y este ultimo:

Nochebuena,

Noche de paz,

Ven, ven, ven

que en esta fiesta

hay que gozar.

Pero el único que supo capitalizar a su favor esta ola creciente de aires tropicales poco conocidos en la tierra de los hijos de Montezuma;siendo escogido por la decisión inapelable del gusto popular, para reinar sin rivales a la vista, en esta clase de música, fue a la larga, un mexicano, el hoy nonagenario Tony Camargo, que graba un espectacular Long play en 1953, con el mismo director y la misma casa disquera, cuya vigencia se quedó indeleble en el tiempo, sobre todo por reciclar con una nueva, impactante y pegajosa versión, un antiguo número: El año viejo, que desde entonces empezó a llamarse: Yo no olvido el año viejo, Como bien lo dice su interprete:

 “ Esa canción se grabó en 1953 y hasta hoy funciona, por decirlo de alguna manera; en muchos hogares se sigue despidiendo el año con ella y eso para mí, es un verdadero regalo que la vida me ha dado “

 Por tal motivo, fue invitado especialmente al Carnaval de las Artes de la ciudad de Barranquilla Colombia en febrero del 2014.conociendo así por fin la tierra natal de Crescencio Salcedo El compae mochila, el autor de tan celebre composición. Por aquella época, las grandes orquestas comenzaron a tomar conciencia de la tremenda importancia que ofrecen las festividades navideñas y de fin de año, desde el punto de vista comercial, en cuanto a sus trabajos discográficos se refiere; Y es así como le piden a sus compositores y cantantes que se encarguen de producir temas alusivos a tales efemérides. Tal fue el caso de la Sonora Matancera que grabó más de una veintena de títulos decembrinos entre 1958 y 1960, con saludos incluidos, en las voces de Celia Cruz, Carlos Argentino y Celio González, distribuyéndose con gran éxito por toda Latinoamérica y engrosando con amplitud el repertorio existente: La versión española de Jingle Bells, Rumba en navidad, En la nochebuena, Recuerdos de la navidad y Cuando llegue la navidad, entre otros. Cuyos acordes escuchamos aún por estos días.

Para completar la anterior ofensiva, la orquesta venezolana Billos Caracas Boys lanzó al mercado en 1965.un disco de larga duración intitulado “ Fin de Año “,pletóricos de éxitos navideños cantados por Cheo García, Memo Morales y José Luis Rodríguez El puma, que llegaron para quedarse. De ese LP sobresalieron Año nuevo, Cantemos con alegría, canción de navidad Y Navidad negra. En la Costa Caribe, a mediados de los sesentas sonaron duro y se quedaron para siempre Las 4 fiestas y Quiero amanecer en las voces de las ya fallecidas  Nurys Borrás y Sarita Lascarro.Dentro de este apartado en que se incluye la región atlántica colombiana, hay que poner en grandes caracteres el nombre de su mejor exponente: el Joe Arroyo y su éxito de oro: A mi Dios todo el debo. Aunque El vallenato es un género antiguo en el tiempo, tan sólo a partir de la década de los setentas, empezó a imponer clásicos navideños dentro del extenso repertorio que venimos mencionando en estas líneas. Hoy no hay jolgorio navideño en donde no pueda escucharse como inclusión obligatoria títulos como Bendito diciembre de los Betos, Navidad del Binomio de Oro, Diciembre alegre de los Hnos. López, y Mensaje de navidad y 25 de diciembre en la voz de Diomedes Díaz, entre otros.

Para los años antes aludidos irrumpió con estrepito el género salsero, como el producto de la fusión entre los ritmos afroantillanos y las tendencias musicales latinas asentadas en norteamerica.Desde entonces su popularidad y vigencia no han cesado, viéndose reflejada igualmente en las fiestas de fin de año con éxitos como Aire de navidad en la voz de Héctor lavoe,Bella es la navidad de Richie Ray y Bobby Cruz, El día de navidad de la Orquesta Harlow,Asalto navideño del Gran Combo de Puerto Rico, Ya viene la navidad de los Hnos. Lebrón y Me gustan las navidades en la voz de Gilberto Santarrosa,entre otros.

En nuestra región caribe, especialmente en las ciudades de Montería y Sincelejo, no podría hablarse de navidad, sin la influencia paisa proveniente del departamento de Antioquia, presente a todo lo largo de su geografía, con sus aportes gastronómicos y musicales, buñuelos, natillas, tamales y los temas que no pasan de moda de Los Graduados y Los Hispanos, con sus vocalistas Gustavo El Loco Quintero y el siempre recordado Rodolfo Aicardi.

En el mismo sitial debemos poner a las restantes orquestas del hermano país de Venezuela, ya que sin su música tampoco habría una buena navidad y año nuevo en nuestra tierra. Y porque de allí vino justamente el broche de oro con que se cierran estas festividades –lo mismo que acontece en México con Yo no olvido el año viejo de Tony Camargo- el éxito Faltan cinco pa’ las doce de la inspiración de Oswaldo Oropeza, en la voz de Néstor Zavarse, pero que en Colombia se popularizó en la versión de Aníbal Velásquez, con la que todos esperamos en cualquier parte la llegada del año nuevo.

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